ARTE MOBILIAR

TEMA 3. EL ARTE MOBILIAR PALEOLÍTICO

La variada cantidad de manifestaciones artísticas del arte prehistórico ha obligado a establecer ciertas divisiones y clasificaciones. Así pues, el arte prehistórico se puede dividir según su soporte en arte rupestre o parietal, que aparece realizado sobre las paredes de cuevas y abrigos, y el arte mueble o mobiliar, realizado sobre pequeños soportes, manejables y portátiles por lo reducido de su tamaño y peso. El arte mueble paleolítico posee un carácter portable, móvil, que contrasta con la fijeza del soporte rocoso del arte rupestre. En ocasiones, esta división entre arte rupestre y arte mueble no es tan inmediata pues existen obras parietales que se han desprendido del soporte rocoso y aparecen como objetos transportables. También existe un arte intermedio entre lo rupestre y lo mobiliar, realizado sobre bloques no parietales pero que debido a su tamaño y su peso hace imposible su transporte.

1. CONCEPTO Y DIVISIÓN DEL ARTE MUEBLE

El arte mueble paleolítico está formado por el conjunto de objetos transportables, utilitarios o no, que contienen huellas de una acción humana sobre los mismos, abarcando desde unos simples trazos o incisiones hasta verdaderas esculturas de bulto redondo. Tal variedad y riqueza obliga a estructurar el numeroso inventario de piezas. Existen diferentes divisiones o criterios de ordenamiento y clasificación.

  • 1910: Primera clasificación del arte mobiliar a cargo del prehistoriador Gustave Chauvet (1840 – 1933) en la que se mezclaban criterios estilísticos y funcionales.
  • 1913: Salomón Reinach (1858 – 1932) publicó un repertorio del arte paleolítico “Répertoire de l’art quaternaire” en el que clasificó el arte mueble paleolítico por los temas representados.
  • 1959: Henri Breuil (1877 – 1961) y Raymond Lantier (1886 – 1980) en su obra “Les hommes de la pierre ancienne (paléolithique et mésolithique)” propusieron una clasificación en nueve grupos en los que existía una mezcla de criterios diferentes (técnicos, estilísticos y temáticos).

También han existido algunas clasificaciones de carácter más general, como la de Alexander Marshack (1918 – 2004) basada en temas y su interpretación, o de carácter regional, como las realizadas para la Península Ibérica por Ignacio Barandiarán (según agrupamiento de yacimientos) o por Soledad Corchón (según cronología). Sin embargo, la clasificación más utilizada se debe a la de André Leroi-Gourhan, publicada en 1965 en su obra “Préhistoire de l’Art Occidental” y que supuso un punto de inflexión para los estudios sobre el arte paleolítico. En esta obra se clasifica el arte mueble paleolítico en tres grupos, según los soportes y el tipo de uso previsto a los mismos.

  1. Objetos relativos al arte cinegético: útiles y armas
    • De uso precario: azagayas y arpones
    • De uso prolongado: bastones perforados, propulsores, espátulas,  varillas semicirculares, flautas, tubos.
  2. Objetos para colgar: colgantes, contornos recortados y rodetes.
  3. Objetos religiosos: esculturas (animales, femeninas y masculinas) y plaquetas decoradas.

En estos tres grupos es posible clasificar todo el arte mueble paleolítico, asignando cierta significación a las decoraciones y objetos (funcional, referente étnico y religioso). Esquema clasificación arte mueble

2. HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN: LOS COMIENZOS

El arte mueble fue descubierto antes que el arte rupestre, aunque su reconocimiento como verdaderamente paleolítico no fue inmediato. En las primeras décadas del siglo XIX se realizaron algunos descubrimientos de arte mueble como un bastón perforado y grabado con motivos geométricos y un extraño animal interpretado como un ave aparecido en Étrembières, en la Haute-Savoie en 1833, o una placa de hueso decorada con dos ciervas grabadas, procedente de Chaffaud en 1852. Estas primeras piezas fueron atribuidas a la cultura celta, puesto que desde el punto de vista del evolucionismo lineal, y de la propia sociedad de progreso de la Revolución Industrial, era una contradicción a sus esquemas que el hombre prehistórico contase con ese símbolo de civilización que era el Arte, más propio de las fases más actuales del hombre. Sin embargo, en 1853, el arqueólogo Prosper Mérimée (1803 – 1870) atribuyó la pieza hallada en Chaffaud a la Edad de Piedra, y en 1861, Edouard Lartet (1801 – 1871) lo clasifica en el Paleolítico Superior. Será Lartet quien dará el primer empuje científico al reconocimiento y difusión del arte mueble paleolítico con numerosos descubrimientos. Se suele considerar en los estudios historiográficos a 1864 como fecha de inicio en la aceptación de la existencia de un arte prehistórico. En esta fecha, Lartet publicó en la “Revue archéologique” una primera relación sobre sus trabajos entre 1863 y 1864 en las cavidades de Richard, Laugerie-Basse, La Madeleine.  Cueva Chaffaud - Costilla grabada con ciervas En esta época se extienden los descubrimientos por Europa, llegando a España con los primeros trabajos de Marcelino Sáenz de Sautuola en la Cueva de Altamira. El hallazgo del arte parietal de esta cueva en 1879 fue relegado por la comunidad científica que no asumía un arte prehistórico de esta calidad en una cavidad. No será hasta finales del siglo XIX cuando se acepte el arte de Altamira, gracias en parte a la figura de Henri Breuil. A partir de este momento, el arte rupestre y el arte mobiliar comienzan andaduras paralelas.

3 LAS MATERIAS PRIMAS EMPLEADAS

Las sociedades cazadoras-recolectoras paleolíticas se caracterizaron por un gran conocimiento del medio y su gran capacidad de adaptación al mismo a través de un profundo conocimiento de los recursos naturales y de su aprovechamiento. Gracias a ello, las comunidades paleolíticas debieron utilizar diversas materias primas aunque sólo se ha conservado una parte mínima de ellas. Algunas de las materias primas conservadas tienen una naturaleza orgánica (huesos, astas…) e inorgánica (piedras, cerámica…), pero debió de existir un rico conjunto de materiales perecederos (madera, corteza, plumas, pieles…) que no se han conservado. El uso de cada tipo de soporte estaba determinado por su disponibilidad en cada zona. En Europa occidental y mediterránea abundan los materiales extraídos de ungulados (ciervo, reno, caballo, bisonte, etc), mientras que en la Europa central y del este es más frecuente el uso del marfil o el ámbar del Báltico. Dentro de la Península Ibérica también es posible apreciar ciertas diferencias en el uso de la materia prima, utilizándose principalmente asta de cérvido para el Cantábrico y piedra en plaquetas grabadas para la vertiente mediterránea.

  • Orgánicos: Los principales soportes orgánicos son el hueso, asta, marfil, dientes de animales, conchas de moluscos y ámbar. Estas materias primas permiten obtener datos paleontológicos y cronológicos, pues pueden ser datados mediante el C14.
    • Hueso: Se seleccionaban los diferentes tipos de huesos en función del objeto a realizar, teniendo en cuenta la adecuación morfológica, su resistencia… etc. Así pues, huesos finos, como las escápulas, se utilizaron para las piezas recortadas, falanges para crear silbatos, huesos largos y finos de ave para las flautas, costillas para espátulas…
    • Asta: Materia prima que es fácil de trabajar por abrasión, por lo que gran parte de las armas de caza y pesca (azagayas, arpones, puntas, varillas, propulsores, bastones…) se realizaron en esta materia. Las astas de los cérvidos resultaron muy versátiles y una materia prima bastante explotada. El asta de reno presenta un desarrollo muy arqueado, mientras que la de ciervo es más rectilínea. El asta en bruto debe sufrir un proceso de fracturación con el propósito de desechar las partes inservibles y conseguir las porciones de esquirlas deseadas. Para este proceso se han documentado, a través del registro arqueológico, dos técnicas: el doble ranurado (dos fuertes incisiones paralelas mediante buril de sílex, extrañendo la esquirla a modo de cuña) y percusión. Esquema obtención útiles en astas
    • Marfil: Se ha utilizado para la creación de puntas e incluso largas lanzas. Sin embargo, ha servido sobre todo para la creación de objetos de adorno y esculturas de bulto redondo. El marfil es una materia muy dura y de tamaño apreciable, por lo que es necesario fracturarlo para su uso como soporte. El sistema más habitual de reducción de materia sería la percusión directa para el corte transversal y la posterior fractura longitudinal de las porciones para despejar esquirlas de sección convexo-cóncavas. El método más elemental, talla por percusión con un útil apuntado, produce esquirlas irregulares. Sin embargo, la técnica del ranurado por medio de buriles y una cuña concluiría con la extracción de esquirlas más laminares. Las cuñas (de hueso o sílex) insertas entre las capas concéntricas naturales del colmillo desde su corte transversal ayudan a obtener de manera más rápida las perseguidas esquirlas.Reducción de sustancia del marfil
    • Ámbar: Materia prima que es muy fácil de trabajar pero que tiene una escasa resistencia mecánica, por lo que se utilizó para fabricar objetos de adorno.
    • Dientes: Básicamente tuvieron un destino sólo de ornato (perforados, perforados y decorados, esculpidos), como cuentas de collar, abalorios y colgantes. No existió una predilección por los incisivos, caninos, colmillos y molares de especies particulares, aunque abundan los de cérvidos, cabras, caballos y carnívoros (zorro, lobo, lince…), aunque destaca el uso de los caninos atrofiados de ciervo, cuya curiosa forma tal vez sugirió algún efecto protector, como amuleto, a lo largo del Paleolítico Superior. En los grupos magdalenienses de los Pirineos se ha encontrado el uso de piezas dentarias humanas. Piezas dentarias como colgantes
    • Conchas: Al igual que los dientes, se perforaban para ser utilizados como colgantes. Lo común es hallar conchas de gasterópodos y escafópodos sin decorar, es decir, que no soportaron ningún añadido decorativo o figurativo que modificara o aumentara su naturaleza y simbolismo.Conchas y moluscos
  • Inorgánicos: Los soportes inorgánicos habituales son los diferentes tipos de piedra y como algo excepcional, la cerámica.
    • Piedra: Desde simples cantos rodados hasta plaquetas de caliza desprendidas de las paredes de las cuevas. Entre las plaquetas grabadas y en algunos casos pintadas, destacan el conjunto del yacimiento de Gönnersdorf con abundantes figuras femeninas, y la cueva valenciana de ParpallóGönnersdorf - Plaqueta con figuras femeninas
    • Cerámica: Su uso en el Paleolítico Superior es absolutamente excepcional. Han aparecido figuras en cerámica (arcilla cocida entre 500º y 800º C) en los yacimientos checos de Dolni Vêstonice y Pavlov. Dolni Vestonice - Figura femenina (Gravetiense)
4. LOS SOPORTES MATERIALES Y OBJETOS UTILIZADOS
4.1 Útiles y armas
  • Azagayas: Las azagayas son puntas de proyectil con longitudes que varían entre los 5 y 30 cm, confeccionadas con hueso, marfil o asta y adosadas a un astil de madera conformando de este modo el arma arrojadiza.

 A lo largo de la evolución del Paleolítico Superior han ido cambiando sus formas, tamaños y secciones transversales (redonda, transversal, cuadrada), siendo algunas muy características y exclusivas de determinados períodos, por lo que fueron utilizadas para la ordenación y subdivisión de ciertas etapas cronoculturales como marcadores cronológicos o fósiles directores.

Azagayas

Por ser de una corta vida (se rompen o pierden con frecuencia durante la caza o la pesca), reciben decoraciones más sencillas. Se trata de trazos y surcos que podrían tener la función de alojar veneno para apurar la muerte del animal o para facilitar la adherencia al astil. La técnica decorativa de las azagayas es la incisión y los motivos geométricos lineales, conocidos antiguamente como “marcas de caza” y hoy como industria de hueso incisa, aunque se sabe que en su mayor parte los diseños incisos respondían más a necesidades funcionales que ornamentales.

  • Arpones: Los arpones están formados por el extremo o cabeza, con capacidad de penetración en el animal, de un instrumento muy sofisticado de sistemas de enmangues variados. Están realizados en asta o hueso, caracterizándose sobre cualquier otro útil por la presencia de dientes o ganchos destacados de un cuerpo longitudinal.

En relación a la decoración, los motivos están grabados y suelen ser lineales, habiendo casos excepcionales donde se introdujeron motivos figurativos como imágenes de animales: arpón de Pendo con la representación de un caballo, arpón de Rascaño con un cáprido, arpón de Morín con un uro, y arpón del Castillo con un oso.

El arpón es propio de la segunda mitad del Magdaleniense y fue utilizado como marcador cronocultural o fósil director según el perfeccionamiento progresivo y desarrollo de sus dientes. Al Magdaleniense IV (Magdaleniense Medio) le corresponderían los primeros intentos de este tipo de artefacto con dientes poco marcados o que sobresalen escasamente del fuste (protoarpón). Del Magdaleniense V (Magdaleniense Superior) aparecería un mayor despegue de los dientes que se disponen longitudinal al eje del fuste en una única hilera (arpón unilateral). Y finalmente, en el Magdaleniense VI (Magdaleniense Superior) se añadió otra fila de ganchos a la pieza, creando arpones de doble hilera de dientes (arpones bilaterales).

Arpones

  • Bastones perforados: Se fabrican sobre fragmentos de asta de cérvido, presentando una perforación en la zona de bifurcación de las cuernas. Obtienen su máxima expresión numérica y decorativa con el Magdaleniense Medio-Superior. Su utilización ha sido muy controvertida, ya que hubo un tiempo en el que fueron denominados bastones de mando, otorgándoles un sentido no demostrado de poder o jerarquía de su propietario respecto al resto de los individuos que componían el grupo. En la actualidad, según los análisis de huellas de microdesgastes confirman que la zona activa radica precisamente en la perforación y, a través de comparaciones etnográficas, se deduce un empleo como enderezador de útiles con ayuda del fuego. Según hipótesis más recientes, también pudo haber sido utilizado como un útil de ayuda para el lanzamiento de venablos y apoyo del proyectil, que sería impulsado con la otra mano por medio del propulsor.

Reconstrucción de posibles usos de los bastones perforados

Según su morfología y decoración se agrupan en tres apartados: simples, con decoraciones muy variadas y de relieve fálico. Los bastones perforados simples no presentan ningún motivo grabado. Cuando están decorados, las incisiones suelen adaptarse al volumen cilíndrico.

Cueva del Castillo - Bastón perforado

  • Propulsores: Los propulsores consisten en una varilla larga rematada en su extremo por un gancho o una figura en relieve, que sirve de apoyo a un arma arrojadiza. Se utilizan para imprimir más fuerza al lanzamiento y proyecta a mayor distancia el proyectil en cuestión, con lo cual aumenta la efectividad en la caza y minimiza el riesgo al enfrentarse con la presa.

Reconstrucción de uso del propulsor

Los propulsores generalmente están fabricados en asta, rara vez en hueso. Con el soporte de asta, se aprovecha la intersección de varias ramas de la cornamenta de un cérvido que permite el modelado de la figura escultórica, de modo que el artista adapta la representación al volumen disponible (especie de Y).

Gruta de Enlène (Ariège) - Propulsor con dos cabras acéfalas enfrentadas y esquema

  • Espátulas: Las espátulas se fabricaron en hueso (costillas), utilizándose probablemente en labores domésticas de cocina o preparación de pieles. Se encuentran desde el principio del Paleolítico Superior, aunque comienzan a ser decoradas en el Magdaleniense con el recorte en un extremo de una figura de pez o sólo la cola, lo que definiría el prototipo de espátula.

Cueva del Pendo - Espátula en forma de pez

  • Varillas semicilíndricas: Las varillas poseen forma cilíndrica o hemicilíndrica (sección transversal plano-convexa o semicircular). Pueden estar realizadas en hueso o en asta de cérvido de modo que se aprovechaba la cara convexa con la zona cortical y la plana con la medular. Aparecieron desde el inicio del Paleolítico Superior, pero su máximo número y lujo decorativo se alcanza con el Magdaleniense Medio-Superior.

La funcionalidad estaría vinculada a un instrumental arrojadizo. En el caso de las varillas semicilíndricas pudieron ser utilizadas como piezas intermedias de engarce, ensamblándose varias por la cara plana, dando lugar a un útil compuesto, cilíndrico, con mayor capacidad aerodinámica, flexibilidad y de penetración que las azagayas normales.

Generalmente, las varillas presentan decoración en la superficie curva con incisiones o excisiciones que delimitan diseños geométricos, a veces muy depurados y profusos. La cara plana, sin embargo, permanece lisa o a lo más con series cortas de finos trazos transversales, conocidas como estriaciones funcionales que posibilitan el mejor ajuste de unas con otras.

Varillas semicilíndricas

  • Flautas y tubos: Realizados sobre huesos largos de aves por ser huecos de forma natural y muy finos. La decoración de los tubos tiende a ocupar toda la superficie en una composición anular siguiendo su morfología cilíndrica, mientras que las flautas se reduce a simples series de trazos y perforaciones circulares colocadas a lo largo del eje longitudinal del hueso siguiendo parámetros equidistantes.

No se han conservado muchos ejemplares, pero aparecieron desde el Paleolítico Superior Inicial (Dolní-Vêstonice, Isturitz…), hasta el Magdaleniense (Castillo, La Paloma, La Güelga, Le Placard, Isturitz…).

Isturitz - Reproducción flauta

4.2 Objetos para colgar
  • Colgantes: Estos elementos ornamentales adquirieron una considerable profusión y variedad, realizados sobre dientes, piedra, concha, hueso, etc.

Entre tan vasta producción destacan los caninos atróficos de los ciervos, que tuvieron por sí cierto valor estético-simbólico, copiándose su forma y textura en otros materiales. También aparecen grandes colmillos de oso de las cavernas, o de otros animales, tallados en forma de ave u otro animal.

Cueva de Rascaño - Colgante de diente atrofiado (Magdaleniense Arcaico)

  • Contornos recortados: Surgieron en su mayoría en el Magdaleniense Medio, sobre fragmentos de huesos planos, recortados con la figura de la cabeza de un animal (cierva, caballo, íbice, etc). Normalmente se utilizó el hueso hioide de caballos o bovinos, puesto que la inflexión del mismo recuerda la anatomía de las cabezas equinas. Así pues, estas piezas óseas como materia prima determinan el tamaño de la obra.

Los contornos recortados presentan una o dos perforaciones, cerca de las orejas o de los orificios nasales, por lo que se supone que iban cosidos a la ropa.

Tito Bustillo - Contorno recortado en forma de cabra

  • Rodetes: Característicos del Magdaleniense Medio, están llevados por lo general sobre huesos planos como las escápulas. Los rodetes son discos de escasos centímetros de diámetro (entre 3 y 5 cm) que pueden mostrar una perforación central.

Se desconoce con exactitud su uso, pero se les ha atribuido una función similar a la de los botones en la ropa o como piezas de unan sonaja que, ensartadas en un vástago, se entrechocarían para producir sonidos.

Mas d'Azil - Rodete paleolítico

La ornamentación de los rodetes se expande por ambas caras, con temas zoomorfos e ideomorfos, y en muchos casos presentando bordes dentados.

4.3 Objetos religiosos

Los objetos religiosos son los más elaborados. Se les atribuye esta función por sus características, haberse hallado en lugares “especiales”, o por exclusión, pues no se les ha podido atribuir una utilidad práctica inmediata.

  • Esculturas: Piezas de bulto redondo realizadas en piedra, marfil, hueso, asta, ámbar e incluso en arcilla cocida. Estas esculturas representan animales,  figuraciones humanas (masculinas las menos y femeninas las más) y de híbridos de animal y humano. Las esculturas más conocidas representan mujeres desnudas con formas prominentes, denominadas venus paleolíticas. 

Venus Lespugue - Marfil (Gravetiense)

  • Plaquetas y cantos: Se trata de piedras o fragmentos en los que se ha grabado o pintado algún motivo (humano, animal o signo abstracto).

Cueva de Parpalló - Plaqueta

  • Huesos grabados: Sobre los huesos de animales se han encontrado también representaciones de todo tipo. Los huesos utilizados son muy diversos como escápulas, tibias, costillas, etc… A veces el grabado se combina con el recorte del hueso, aprovechando sus formas naturales para resaltar una figura.
5. TÉCNICAS DE REALIZACIÓN

Las técnicas decorativas se tienen que adecuar a la materia prima sobre la que se va a trabajar. Estas técnicas son sencillas, como corresponde a una sociedad de tecnología simple como es la paleolítica. Las técnicas más utilizadas se resumen en grabar, recortar, perforar, pulir, desgastar, modelar y pintar.

  • Grabado: Esta técnica es la mejor conservada. Se realiza directamente sobre el objeto mediante un buril de sílex. Los trazados que dejan en las superficies afectadas serían en principio de dos tipos: simples o múltiples. Los trazos simples presentan diferentes secciones (en V, en U, simétrico o disimétrico, acanalado…), mientras que el trazo múltiple o estriado es más superficial y proporciona una sensación de sombreado o volumen.

Grabado - Tipos de trazos

    • Trazo simple o monolineal: el silueteado del motivo se lleva a cabo con un único trazado.
    • Trazo doble o bilineal: el contorno está hecho por dos trazados paralelos.
    • Trazo múltiple: se perfila el diseño con la sucesión de pequeñas incisiones cortas subparalelas, no muy agrupadas, de manera que entre líneas quedan espacios libres.
    • Trazo múltiple estriado: la sucesión de pequeñas incisiones cortas están muy agrupadas y apenas se percibe el soporte.
    • Trazo de alambre de espinos: Sobre un trazo simple se le adosa de forma más o menos perpendicular pequeños trazos. Presenta dos versiones:
      • Simple hacia el interior: Los trazos perpendiculares parten del contorno de la figura hacia adentro, siguiendo cierta organización.
      • Desmañado hacia el exterior: Los trazos en cuestión están desorientados y surgen sobre todo hacia el exterior de la figura.
    • Trazo acanalado: mantiene dos ángulos en su sección y es ancho y poco profundo sin llegar al surco; al repasarse el trazo puede aparecer el aspecto bífido en el fondo de la incisión.

Los trazos realizados por el buril manifiesta ciertas irregularidades debido a su propia génesis, que sobre un soporte óseo genera microestrías (anchas, delgadas, distancias constantes entre ellas, etc…) que se denomina “código de barras”.

  • Pulimento: Aunque esta técnica se asocia con el Neolítico (la piedra pulimentada), se conoce y emplea durante el Paleolítico Superior el pulimento sobre hueso, asta y marfil, y de manera excepcional sobre algunas piedras blandas.
  • Desgaste: El desgaste es similar al pulimento pero implica procesos más complejos como el uso de cuerdas con algún abrasivo como la arena.
  • Perforación: La perforación puede ser directa o utilizarse un vástago puntiagudo que gira en un arco de cuerda. Las perforaciones pueden realizarse en una cara o por las dos caras, denominándose bipolar.
  • Recortado: La técnica del recortado de huesos y astas generalmente conlleva un pulimento de los nuevos bordes.
  • Modelado: Se han conservado pocos ejemplos de modelado. Es el caso  de unas pocas esculturas como algunas venus (Dolni Vêstonice, Pavlov), o el caso excepcional de unas esculturas de pequeño tamaño pero fijadas al suelo, como los bisontes de Tuc d’Audoubert, en Ariège (Francia).

Cueva Tuc d'Audoubert - Dos bisontes modelados (Ariège - Francia)

  • Pintura: La pintura en el arte mueble es muy escasa, quizás porque se empleó menos o porque su conservación es más difícil. En la cueva del Parpalló se hallaron muchas plaquetas de piedra pintadas con animales y signos.
6. CONVENCIONES Y CRONOLOGÍA

Según las técnicas empleadas, la temática, etc, existen una serie de convenciones cronoestilísticas. Como algunas de estas convenciones se repiten en el arte rupestre, estos modelos o técnicas de representación convencional han servido para datar también el arte parietal. Así pues, el trazo del grabado es característico de distintos periodos: el trazo múltiple estriado es característico del Magdaleniense inferior, el trazo pareado del Solutrense, etc. La propia forma de representación también determina y caracteriza un periodo de tiempo: la doble crinera o la representación de “pico de pato” en los caballos solutrenses, el despiece en forma de M interior en los caballos magdalenienses… Algunas de estas convenciones tienen un carácter restringido geográficamente, por lo que se han considerado como referentes culturales de un grupo. El arte mueble, al aparecer en contextos de hábitat paleolíticos, su datación está asegurada por el conjunto de restos materiales que lo acompañan. Sin embargo, algunas piezas se han hallado fuera de un contexto arqueológico definido.

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2 Comentarios en “ARTE MOBILIAR
  1. Manuel Armenteros, 3º de Historia. Uned dice:

    Magnífico

  2. roman amador huelamo dice:

    Magnifico tu trabajo que me ayuda muchisimo en mi trabajo en la Facultad (Prehistoria Historia Pais valenciano 1º).
    Muchisimas gracias por tu guia.Roman

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