ARTE LEVANTINO Y MACROESQUEMÁTICO

TEMA 10. ARTE LEVANTINO Y MACROESQUEMÁTICO

En 1892, Marconell publicó un par de notas tituladas “Los toros de la Losilla” sobre la existencia de figuras pintadas en el abrigo de los Toricos del Navazo y en el de la Cocinilla del Obispo (Albarracín). Esto supuso las primeras referencias escritas sobre el posteriormente denominado arte levantino.

Apenas diez años después, se inician de manera sistemática los estudios de conjuntos rupestres de la zona del Bajo Aragón, descubriendo la Roca dels Moros de Calapatá (Cretas, Teruel). Minateda y Alpera (Albacete), Yecla (Murcia) y otros muchos.

En un principio, promovido por los trabajos de Henri Breuil, se estableció una datación paleolítica, aunque algunos autores comenzaron a plantearse una posible atribución postpaleolítica. Descubrimientos de nuevos conjuntos rupestres levantinos se sucederán en las décadas siguientes.

1. Arte levantino
1.1 Soportes, temática y composiciones

El denominado Arte Levantino alude a la zona geográfica en donde se localizan las estaciones rupestres. El marco geográfico se extiende desde Lleida y Huesca -al Norte- hasta Jaén y Almería -al Sur- , quedando enmarcado por Cuenca y Teruel, al Oeste, dentro de los macizos montañosos del prelitoral mediterráneo.

Mapa distribución Arte Levantino

El vocablo fue acuñado por Breuil a principios del siglo XX, cuando comenzó a aparecer en las zonas más orientales del territorio español un arte rupestre naturalista, que él entendía paleolítico. En la actualidad, la gran mayoría de los autores coinciden en considerar este calificativo poco correcto. Sin embargo, a pesar de haberse producido varios intentos de sustitución, no se ha llegado a ningún consenso general, continuando el uso de la designación Arte Levantino.

El Arte Levantino se localiza en abrigos o covachas al aire libre, con representaciones visibles a la luz del día. Generalmente, estos abrigos se sitúan cerca de lugares con agua y dominando amplias panorámicas, con altitudes comprendidas mayoritariamente a partir de 300 metros y hasta algo más de 1000 metros sobre el nivel del mar.

La temática del Arte Levantino incide en las escenas cotidianas, como la recolección, combates, danzas… y muy especialmente las de caza, que constituyen las manifestaciones más características. Estas escenas se caracterizan por su gran dinamismo, con gran movimiento y con la ordenación espacial de los zoomorfos y antropomorfos utilizando la oblicuidad. En la zona meridional, destacan más los temas de carácter social o relacionados con otros aspectos de la vida cotidiana, mientras que en las serranías de Albarracín y Cuenca presentan una temática faunística muy naturalista y de mayor tamaño.

Serra de la Pietat - Escenas de caza

. Escenas cinegéticas: Las escenas de caza son las más frecuentes en el Arte Levantino, compuestas generalmente por animales (sobre todo cápridos y cérvidos) y arqueros, quienes otean, persiguen, acorralan, apuntan, acribillan… a los distintos cuadrúpedos.

Cova Remigia - Escena de caza Cova Remigia - Escena de caza (Calco)

Son innumerables las escenas de caza, siendo más comunes las escenas de caza individual, donde un único personaje armado se enfrenta a uno o varios cuadrúpedos. El arquero aparece pintado con la flecha preparada para ser disparada contra el espécimen faunístico.

Las partidas de caza en parejas también están presentes, en las que dos arqueros se disponen de formas diversas para atrapar a los herbívoros. Sin embargo, la existencia de grupos de caza integrados por tres arqueros no es muy común, y cuando se contabilizan cuatro sujetos cabría la posibilidad de agruparlos de dos grupos de dos. El caso más emblemático de la escena con participación de cuatro arqueros es el famoso panel de la Cova dels Cavalls (Castellón) en el que se observa una columna de arqueros en diversas posturas que actúan de barrera ante una manada completa de cérvidos (machos, hembras y cervatos), quienes corren hacia ellos llevando ya varias flechas clavadas en sus cuerpos.

Cova de Cavalls - Escenas de cazas Cova de Cavalls - Escenas de cazas (Calco)

. Escenas violentas entre humanos: Existe un conjunto de escenas compuestas por arqueros que dirigen sus arnas no a los animales sino a otros arqueros o personajes humanos. Dentro de este grupo se podrían establecer dos tipos distintos: escenas con enfrentamientos entre grupos opuestos y otras escenas donde algunos de los sujetos parecen estar siendo ajusticiados por otros.

Un ejemplo típico de las escenas bélicas es la composición de la Cova del Roure (Castellón), en la que aparecen siete arqueros preparados para disparar sus armas y enfrentaría  a dos grupos beligerantes, el de la izquierda cuenta en sus filas con cuatro hombres y tres el de la derecha, los cuales apuntan a un personaje central del grupo “enemigo”. Aparte de la interpretación bélica, podría estar representada una danza de guerreros, pues no disparan y aún no hay nadie herido.

Cova del Roure - Escena bélica

. Escenas de tareas diversas: Existen unas cuantas composiciones que fueron interpretadas como de laboreo, actividades cotidianas, agricultura y pastoreo, domesticación de animales o recolección. Sin embargo, en la mayoría de las escenas es muy difícil asegurar categóricamente la actividad que están desempeñando. Mientras que algunos historiadores interpretan algunas escenas como la representación de labores de una economía de producción y por tanto asimilables al Neolítico, otros interpretan acciones de recolección de una sociedad de cazadores-recolectores y por ende, epipaleolíticos.

Las escenas más conocidas de este grupo son las de la recolección de miel o de escaladores. El ejemplo más notable y famoso de esta clase de “escenas de recolección”, donde individuos ascienden /descienden por algo (cuerda, escala, tronco de árbol) es el panel del Abrigo de la Araña (Valencia), en el cual un personaje con una bolsa en la mano y rodeado de probables insectos se aproxima a una oquedad natural interpretada como una colmena.

Abrigo de la Araña - Escena de recolección de la miel

. Escenas lúdicas, sociales o religiosas: En este grupo se incluye un nutrido número de escenas que narran sucesos, describen una situación o presentan un cariz religioso.

En el conjunto de La Roca dels Moros de Cogul (Lérida), aparece una composición con una agrupación de mujeres. Existe un exacerbado estatismo de los personajes que lo componen. En total son diez figuras femeninas, asociadas entre sí en parejas de dos, en el que se insertó un único sujeto con cuatro piernas. No es posible determinar qué están realizando los personajes aunque se interpreta como una escena con cariz sexual debido al hombre que se sitúa en el centro entre las siluetas femeninas, con un marcado órgano sexual. Este panel es uno de los ejemplos más sobresalientes de escenas acumulativas, ya que fue completada sucesivamente en un lapso de tiempo con el añadido de parejas femeninas.

Roca dels Moros (El Cogul) - Panel decorado (reproducción de Ramon Viñas, Anna Alonso y Elisa Sarrià)

Los protagonistas de la pintura rupestre levantina son en realidad, auténticas siluetas de figuras humanas (siempre estilizadas) y animales (naturalistas, más o menos estilizadas). La figura del hombre es representada con arcos y flechas, desnudos o ataviados con algunos adornos como tocados, plumas, brazaletes o cintas. Las figuras femeninas suelen ser representadas con una larga falda acampanada, dibujándose a partir de una cabeza de tipo triangular y con los pechos al descubierto. También se adornan, principalmente los brazos, con cintas y ajorcas.

. Zoomorfos: Entre los zoomorfos destacan los cápridos, cérvidos, bóvidos y équidos, aunque también aparecen cánidos, lepóridos, insectos y aves. Habitualmente los animales suelen ser el centro de la composición, pero en casi todos los casos como víctimas y supeditados a los personajes humanos, quienes los otean, persiguen, acosan, derriban, etc. Debido a esta circunstancia, los diferentes zoomorfos adoptan multitud de posturas, algunas muy expresivas (asaetados, en auténticas cabriolas, abatidos, agonizantes, desangrándose, muertos…).

Distintas posiciones de los zoomorfos

. Arqueros u hombres: Las figuras masculinas vienen definidas básicamente por la imagen de individuos que portan arcos en distintas actitudes, de ahí el genérico de arqueros. Sin embargo, también existen otros sujetos que carecen de ese instrumento y ofrecen muy marcados los rasgos sexuales masculinos.

Existe una amplia diversidad morfológica, lo que condujo a la elaboración de tipologías formales en función a los detalles, las anatomías, las posturas, etc. En la actualidad, la clasificación se reduce a dos tipos de figuras: filiformes (simples trazos delgados que conforman el conjunto corporal), y naturalistas (con indicación más o menos detallada de la anatomía, centrada sobre todo en las extremidades).

Selva Pascuala - Arquero con gran dinamismo

No obstante, el dinamismo que presentan las figuras de los arqueros, ha llevado a distintas clasificaciones que atienden a los ejes básicos de cabeza-tórax y cadenas-piernas, determinando hasta 17 tipos distintos. Esta clasificación fue realizada por  Anna Alonso y Alexandre Grimal (1996-1999).

Tipología de arqueros según Anna Alonso y Alexandre Grimal

. Figuras femeninas: Las mujeres del Arte Levantino son más escasas que los hombres o arqueros. Se identifican por sus siluetas sinuosas y caderas redondeadas, pero también por ir vestidas con faldas largas. Anna Alonso y Alexandre Grimal clasifican en cuatro prototipos a los personajes femeninos, atendiendo a los ejes delimitados por el tramo cabeza-tronco y las extremidades: figuras femeninas de pie y estáticas, de pie y formando un ángulo más obtuso, inclinadas y finalmente mujeres sentadas con las piernas dobladas o de rodillas.

En general, la postura mayoritaria de la mujer es poco dinámica, pudiéndose entrever cierto movimiento en la colocación que adoptan los brazos. Lo más habitual es que la figura femenina presente los brazos caídos o recogidos y a los sumo levantados.

Tipología y esquemas de posturas figura femenina

Las mujeres, generalmente, aparecen representadas sin formar ninguna escena, aunque algunas actitudes sugerirían acciones de danzas o gesticulación. Ofrecen una escasa capacidad combinatoria, emparejándose entre ellas en grupos de dos, pero nunca asociándose con animales y en pocos casos con los hombres.

El perfil de las figuras femeninos se caracteriza por un talle esbelto y cintura de avispa, que en ocasiones se muestra de forma muy exagerada e incluso tan irreal que parecen figuras elásticas sujetas a tracción por los extremos. Las cabezas presentan casi siempre una estructura triangular que alude a un corte de peinado análogo a una melena corta.

. Otros temas: Existen otros temas mucho más escasos que las figuras antropomorfas y las zoomorfas, pero que complementan la escena, apoyando a los protagonistas que intervienen. Sería el caso de las imágenes vegetales, objetos como posibles cuerdas por las que trepan individuos, huellas de pisadas de los cuadrúpedos moribundos y las representaciones de suelos o relieves naturales.

1.2 Técnicas de ejecución

El Arte Levantino es esencialmente un arte rupestre pictórico. El colorante está aplicado en estado líquido y los colores básicos usados, en orden decreciente de importancia cuantitativa, son el rojo, negro y blanco. El uso del blanco, por ahora se limita al núcleo turolense de Albarracín.

La mayoría de los motivos se siluetearon y rellenaron con pintura de manera uniforme, una técnica conocida como tinta plana (superficie homogénea de color). El relleno interior puede ser homogéneo listado. El primero recubre el espacio delimitado por el contorneado totalmente, de manera que casi resulta imposible distinguir las diferentes aplicaciones de color. El listado, los trazados aparecen nítidos e individualizados, en bandas subparalelas o multidireccionales. La menor de las veces los motivos tan sólo se siluetean o se rellenan algunas partes de la anatomía con tintas planas parciales.

Técnicas de las pinturas rupestres postpaleoliticas

Los colores fluctúan entre una gama cromática en función de los componentes, concentraciones, estados de absorción y conservación, etc. El Arte Levantino adolece de suficientes analíticas que diluciden los componentes de los colorantes y por ello, se suele suponer un origen mineral: los rojos son variedades de los óxidos de hierro, el negro del manganeso, y el blanco de la cal. Las condiciones de intemperie provocan en ocasiones modificaciones físico-químicas de los pigmentos que dan lugar a transmutaciones de color, sobre todo de rojo a negro.

La aplicación del color ha sido una de las cuestiones que más admiración ha suscitado puesto que el dominio y maestría del trazo fino (de menos de  1 mm.) conducen a detalles realmente sorprendentes que debían haber sido aplicados con un instrumento como una simple pluma de ave, lo que se calificaba como trazo caligráfico. La pluma es un instrumento muy peculiar que permite lograr las calidades y variedades formales que se aprecian en los lienzos rupestres.

Técnica con pluma de ave

El formato de las figuras, en general, es muy pequeño, entre cinco y veinticinco centímetros, y en algunos casos excepcionales pueden llegar a medir más de medio metro.

Aunque el Arte Levantino es pictórico, hace unos años se descubrieron grabados en Barranco Hondo (Castellote, Teruel). Además, varios paneles presentan animales con grabados muy finos contorneando total o parcialmente sus cuerpos. Así pues, el grabado fue empleado para perfilar de manera somera la figura y poder colorear después teniendo la silueta prefijada.

Barranco Hondo - Panel grabado con representaciones zoomorfas y antropomorfas

1.3 Distribución geográfica

Los cerca de trescientos abrigos de Arte Levantino se distribuyen de forma desigual, con zonas de máximas concentraciones muy localizadas y otras apenas con unos pocos abrigos pintados. Sin embargo, aún no se ha realizado una investigación exhaustiva en muchos lugares, por lo que con probabilidad queden bastantes áreas con este tipo de manifestaciones rupestres por descubrir.

Por el momento, los enclaves con Arte Levantino más septentrionales se encuentran en la provincia de Huesca, en las elevaciones montañosas del Prepirineo. Estas estaciones rupestres se localizan en el núcleo del Río Vero, en el término municipal de Colungo, que fueron descubiertas durante las décadas de 1970 y 1980. En las más de cincuenta covachas documentadas hasta ahora, presentan pinturas de apariencia naturalista y estilizada que coexisten con otras representaciones esquemáticas. En estos abrigos, las escenas no son frecuentes, con figuras pintadas en rojo o excepcionalmente en negro, a tinta plana.

Abrigo de Chimiachas (Huesca) - Ciervo

Cataluña, a excepción de Tarragona, no es muy prolija en yacimientos, aunque posee en Lérida una de las estaciones rupestres más paradigmáticas de Arte Levantino, como es la Roca dels Moros en Cogul.

En la provincia de Tarragona comienzan a aumentar las cuantías de emplazamientos, con una mayor concentración en el sector más meridional, cerca de la desembocadura del Ebro, como Ulldecona que destaca por el conjunto de abrigos de Serra de la Pietat donde se llevan contabilizadas más de 300 figuras. Entre todos estos abrigos de Serra de la Pietat destaca el Abrigo I d’Ermites que contiene escenas de caza participando alrededor de 100 figuras entre arqueros y animales.

Castellón es una zona donde se disponen un gran número de abrigos pintados y de gran calidad. Algunos de estos abrigos son la Cova Remigia, Cingle de la Gasulla, Cova del Roure, etc. El Barranco de la Valltorta es uno de los grupos de abrigos más sensacionales donde destaca Cova dels Cavalls, Cingle de Mas d’en Josep y La Saltadora.

La Saltadora (Castellón) - Arquero

En la provincia de Teruel el número de yacimientos gira en torno al medio centenar, con dos áreas principales: el sector del Maestrazgo que entronca con Castellón y el núcleo suroeste enfocado en Albarracín.

En el sector del Maestrazgo destaca el municipio de Cretas que fue descubierto en 1903, siendo de los primeros abrigos que se relacionaron con el Arte Levantino. Del sector suroeste destaca por ser un núcleo muy homogéneo con especificidades estilísticas singulares como la representación de grandes figuras de bovinos y el uso intensivo del color blanco. En este sector se encuentran el Abrigo de los Toros del Prado del Navazo y Cocinilla del Obispo.

Abrigo de los Toros (Prado del Navazo-Teruel) - Conjunto animales de color blanco

Vinculado en cierto modo con el núcleo de Albarracín existen varias estaciones en la provincia de Cuenca como los abrigos del municipio de Villar del Humo (Selva Pascuala, Marmalo y Peña del Escrito) y Hoz de Vicente en Minglanilla. El Arte Levantino de Villar del Humo se caracteriza por la presencia de animales de un estilo muy naturalista, generalmente estáticos, que ocupan las posiciones centrales de la mayoría de los paneles, y que salvo en contadas ocasiones no forman escenas evidentes con los motivos antropomorfos que los acompañan.

La provincia de Valencia cuenta con unas decenas de estaciones rupestres catalogadas, cuyas máximas concentraciones pivotan sobre los municipios de Dos Aguas (abrigos El Ciervo, Cinto de la Ventana, Pareja, Cinto de las Letras, etc.) y Bicorp (Gavidia, La Araña). Las imágenes de Dos Aguas despliegan un extraordinario clasicismo levantino, con bastantes arqueros bien perfilados y colmados de detalles, tanto anatómicos como de adornos personales.

En la provincia Albacete se puede establecer una diferenciación de sus sectores septentrional y meridional. En la parte más septentrional sobresale la localidad de Alpera y en ella la Cueva de la Vieja, uno de los primeros conjuntos de Arte Levantino reconocidos a principio de siglo XX y considerado como de los más clásicos. Conserva cerca de 200 figuras a lo largo de un único friso con superposiciones y reutilizaciones del espacio por el mismo estilo levantino, así como otros añadidos posteriores de morfología esquemática.

Cueva de la Vieja (Albacete) - Escena de caza

En la zona más meridional de la provincia de Albacete se encuentra una de las concentraciones más numerosas que se tiene en nuestros días, con yacimientos tan importantes como el Abrigo Grande de Minateda (Hellín), cuyo repertorio iconográfico fue utilizado por el propio Breuil para separar las fases evolutivas que apreció en el Arte Levantino. También destacan los múltiples abrigos del término de Nerpio con los complejos de Solana de las Covachas y Torcal de las Bojadillas.

Al norte de la provincia de Alicante se encuentran alrededor de 40 abrigos pintados como el complejo de La Sarga (Alcoi), con sus nítidas superposiciones de ciervos levantinos sobre figuras del horizonte Macroesquemático y su singular escena de vareo, el Abrigo VI Santa Maira del Barranc de Famorca (Castell de Castells), con un excepcional motivo vegetal y peculiares escenas entre antropomorfos.

La Comunidad de Murcia posee más de una veintena de yacimientos, repartidos en los municipios de Yecla, Jumilla, núcleo de Nerpio y la localidad de Moratalla. Esta última consigue la mayor riqueza en pinturas rupestres con yacimientos como Cañaíca del Calar, Fuente del Sabuco o La Risca.

El Arte Levantino de Andalucía se localiza en sus provincias orientales de Almería y Jaén. Se trata de las pinturas de estilo levantino más meridionales. Estas pinturas se caracterizan por ser representaciones mayoritariamente zoomorfas, es estaciones como los Lavaderos de Tello, el Estrecho de Santonge, el Cortijo de los Treinta (Vélez-Blanco y Vélez-Rubio, Almería), el Peñón de la Tabla de Pochico o el Prado del Azogue (Aldeaquemada, Jaén).

Prado del Azogue (Aldeaquemada-Jaén) - Cáprido naturalista aunque con cuerpo desproporcionado

1.4 Cronología e interpretación

La cronología del Arte Levantino sigue siendo un problema no resuelto en la Prehistoria de la Península Ibérica. Tras más de un siglo de estudio, aún no existe un consenso entre los investigadores respecto al desarrollo cronológico de este tipo de expresiones rupestres, enmarcándolo en fechas que sufren un movimiento pendular entre los periodos más antiguos a los más modernos de la Prehistoria.

Los primeros estudios sobre el Arte Levantino se realizaron a principios del siglo XX por Breuil y Obermaier a raíz de los hallazgos de los conjuntos de Teruel (Calapatá), Lérida (Cogul) y Albacete (Minateda). En estos momentos se les otorga una cronología paleolítica y se establecen distintas fases dentro del mismo. En 1920, Breuil formula 13 fases de la evolución del Arte Levantino, tomando como paradigma el conjunto de Minateda.

A medida que se van realizando más descubrimientos como los yacimientos de Valltorta y La Araña, se plantean dudas sobre la fecha paleolítica pues se descubren materiales arqueológicos neolíticos y posteriores en los alrededores de los abrigos. En 1924, Hernández Pacheco propone la pertenencia de las pinturas al Epipaleolítico al cotejar toda una serie de factores que los alejan del arte cantábrico.

Debido a la Guerra Civil española, los estudios de investigación se verán paralizados, y no se retomarán hasta la década de 1950 con investigadores como Martínez Santa-Olalla, Almagro Basch y Jordá que van a defender que el arte rupestre levantino no es paleolítico. Esta afirmación se basaba en una serie de razones y diferencias en los rasgos esenciales del Levantino. El Arte Levantino se diferencia de obras paleolíticas porque: el soporte es a la intemperie y no en cuevas profundas, existen abundantes escenas, carece de signos, se utiliza profusamente la tinta plana sin detalles anatómicos, gran preponderancia de la figura humana y la no existencia de fauna pleistocena.

En la década de 1960 se realiza un simposio en Wartenstein (Austria) para debatir las fechas del Arte Levantino, imponiéndose definitivamente las dataciones postpleistocenas aunque se discrepa en matizaciones relacionadas con los orígenes y sus influencias. Se establecieron dos corrientes fundamentales: por un lado la postura de Francisco Jordá Cerdá que afirmaba que el Arte Levantino no tiene nada que ver con el Paleolítico, inciándose en el Neolítico, y la postura de Eduardo Ripoll Perelló que mantenía un entronque con el Tardiglaciar/Holoceno antiguo, desarrollándose en el Epipaleolítico y Neolítico.

Eduardo Ripoll estableció cuatro fases del Arte Levantino seguida por una quinta fase con el Arte Esquemático. Esta sucesión de fases sería: Naturalista, con grandes animales representados correctamente (abrigos de Albarracín), Estilizada estática, caracterizada por personajes humanos estilizados pero con detalles que adoptan posturas sin demasiada movilidad, Estilizada dinámica, donde la figura humana se representa con mayor dinamismo, y finalmente Transición al Esquemático, en la que empiezan a desaparecer los detalles para tender a una simplificación de los trazos con figuras filiformes.

En la década de 1980 se descubre un nuevo tipo de arte rupestre denominado Macroesquemático, datado en el Neolítico Antiguo o Cardial y que se sitúa infrapuesto a representaciones de Arte Levantino. Así pues, necesariamente, las pinturas levantinas tendrían que ser posteriores. A partir de las tesis del modelo dual se define el Arte Levantino como producto de grupos mesolíticos en vías de aculturación, mientras que el Macroesquemático y Esquemático serían la expresión de las primeras comunidades productoras, aportaciones exógenas. Algunos historiadores consideran que en realidad las superposiciones de Arte Levantino sobre Arte Esquemático son mucho menos numerosas que las contrarias, por lo que pueden suponer tanto el inicio de un ciclo artístico como el final del mismo, ya que tampoco hay unanimidad en determinar la evolución artística del mismo.

En el año 2006 se publicaron los resultados de las primeras dataciones absolutas a partir de muestreos directos. Para ello, se fechó la capa de oxalatos que recubría la representación del abrigo Tío Modesto (Cuenca), a partir de C14 AMS. Los resultados fueron muy homogéneos, con fechas sobre el VI milenio. Así pues, las pinturas tuvieron que ser de esta fecha o anteriores, pues no se puede determinar cuánto tiempo pasó entre la pintura y la aparición de los oxalatos.

Tio Modesto (Cuenca) - Pintura datada por C14

El significado del Arte Levantino es complejo. El Arte Levantino tiene un sentido narrativo, predominando la actividad de la caza, por lo que se podría asumir un contenido simbólico. Se ha comprobado que los abrigos continentes de las obras fueron ocupados de modo pertinaz, acumulando numerosas imágenes en un mismo espacio concreto. Esto supone que, en cierta manera, ciertas imágenes y sus abrigos contenedores tendrían una vigencia espacio-temporal, pudiéndose considerar auténticos santuarios, sitios sacralizados y relacionados con zoolatrías orientadas sobre todo al toro y al ciervo, y divinidades antropomorfas a quienes se les rinden “cultos de presentación”, junto con diversos tipos de danzas rituales.

2. Arte macroesquemático

El Arte Macroesquemático es un tipo de expresión rupestre descubierto, caracterizado y definido a principio de la década de 1980 por parte de Mauro Severo Hernández Pérez y el Centre d’Estudis Contestans. Los soportes que albergan este arte rupestre son siempre pequeños abrigos calcáreos iluminados con facilidad por la luz del sol y situados en los cauces fluviales interiores de las sierras alicantinas. Por regla general, los motivos figurativos abarcan toda la superficie o el espacio de la covacha y cuando el abrigo es de mayores dimensiones están colocados en la zona central o más destacada, bien visibles.

La distribución geográfica de estas representaciones es muy limitada, pues se encuentran localizados en un sector muy concreto del noroeste de la provincia de Alicante, limitada por el mar y la Serra d’Aitana, la Serra de Benicadell y la Serra de Mariola.

La técnica de ejecución es bastante monótona, pues únicamente se utiliza la pintura, de tonalidad roja oscura, de textura densa y trazo muy ancho (alrededor de 10 cm.) que tipifica cierto modo los diseños de este horizonte artístico. Al mismo tiempo, las medidas de los motivos individuales pueden alcanzar cifras poco comunes, rondando o sobrepasando muchas veces los 100 cm. La pintura macroesquemática es densa, de apariencia pastosa, siempre de color rojo oscuro, y distribuyéndose en abrigos poco profundos, ocupando escasos motivos toda la superficie.

La temática del Arte Macroesquemático no es nada diversificado y muy estereotipados, girando alrededor de la figura humana pero con unos caracteres muy singulares. Se podrían distinguir tres temas básicos: antropomorfos, serpentiformes, y puntuaciones y barras.

. Antropomorfos: Las figuras humanas macroesquemáticas son asexuadas, en visión frontal, creadas con un grueso trazo recto vertical que plasma el cuerpo, en cuyo extremo superior se adosa un gran círculo para indicar la cabeza. Algunas imágenes además, poseen brazos que casi en todas las ocasiones dirigen hacia arriba como en actitud de “oración”. En otros ejemplos, de las cabezas de las figuras surgen pequeñas líneas radiales y de las extremidades idénticos trazos perpendiculares.

Conjunto de Pla de Petracos - Orante del Abrigo V

. Serpentiformes: Son otro de los temas más peculiares, presentándose en trazos continuos que ascienden ondulantes por la pared, en cuyos extremos superiores acaban en unos cuantos apéndices como figurando los dedos. Aparecen aislados o paralelos en grupos hasta de tres elementos, unidos a veces por sus bases o partiendo de un círculo que también puede hallarse en los extremos superiores. También pueden presentarse como meandriformes horizontales o como zigzags verticales.

Complejo de La Sarga - Meandriforme horizontal (Abrigo II)

. Puntuaciones y barras: Siempre van asociados a las figuras humanas o a los trazos serpentiformes, siendo por tanto elementos complementarios. Los puntos se disponen paralelos a los contornos de los motivos que acompañan y, en un caso sobre las cabezas de sendos antropomorfos.

La cronología del Arte Macroesquemático se ha conseguido establecer gracias a la correlación morfológica y temática de estas representaciones rupestres con objetos mobiliares procedentes de un preciso contexto crono-cultural.

A través de fragmentos de cerámica cardial de la Cova de l’Or y otros yacimientos de igual cronología, los investigadores apreciaron cómo en bastantes vasos aparecían impresos motivos humanos muy similares a los famosos orantes del arte rupestre Macroesquemático. Así pues, las figuras rupestres asumían la datación y adscripción cultural de esos recipientes, y por tanto del Neolítico Antiguo, inicios del VII milenio.

Los motivos antropomorfos de las piezas cerámicas están confeccionados con la misma técnica que el resto de las decoraciones cardiales, es decir, con las impresiones del borde dentado y sinuoso de las conchas del berberecho. Estos motivos presentan figuras humanas cuyos cuerpos no son otra cosa que una ancha barra vertical de la que parten los brazos levantados, rematados éstos por unos claros apéndices digitales. Incluso en algunos ejemplares se distinguen las líneas transversales surgiendo de las extremidades y las cabezas radiadas al igual que el orante del Pla de Petrarcos del Abrigo V.

Conjunto de Pla de Petracos - Orante del Abrigo V (Calco) Cova de l'Or (Alicante) - Cerámica cardial con figura antropomorfa con los brazos levantados

Las representaciones rupestres, por tanto, deben de responder a ideologías generadas en el seno de sociedades productoras y estas sociedades campesinas desarrollan cosmogonías enraizadas con la fertilidad de los campos y la ganadería.

Para los investigadores del Arte Macroesquemático, los antropomorfos serían el fundamento de las composiciones, quienes podían ser entendidos como “ídolos”. Estas divinidades estarían vinculadas con la fertilidad agrícola, al igual que los serpentiformes podrían ser interpretados como semillas que germinan y los vegetales que ascienden.

3. Otras manifestaciones rupestres de tendencia naturalista (el extremo sur peninsular)

En 1913, Juan Cabré y Eduardo Hernández-Pacheco descubrieron arte rupestre en la Cueva del Tajo de las Figuras (Cádiz). Desde un principio se estableció una relación entre el Arte Levantino y el Arte del Tajo de las Figuras, debido a una similitud de temas que reflejan la ideología y simbología de unas sociedades cazadoras recolectoras que podríamos situar a partir del Holoceno Inicial, un momento caracterizado por la fragmentación, diversificación y regionalización cultural. Así pues, podría tratarse de manifestaciones artísticas post-paleolíticas que se interrelacionaron por ser contemporáneas, y que por tanto, no tienen que derivar necesariamente el uno del otro.

Estudios más recientes de la Cueva del Tajo de las Figuras (Sierra Momia, Cádiz) ha demostrado una compleja estratigrafía de las pinturas, como resultado de una expresión plástica desarrollada durante un período de tiempo prolongado en un reducido espacio. Como era habitual en el Holoceno Inicial, los asentamientos temporales eran repetidamente usados con la finalidad de aprovechar intensiva y estacionalmente los recursos naturales.

En otras cavidades de Sierra Momia, las representaciones muestran las mismas técnicas y tipologías que las pinturas de la Cueva del Tajo de las Figuras. Así pues, según las últimas investigaciones, se va definiendo una unidad conceptual en el extremo sur peninsular y Andalucía central en el Holoceno Inicial, entre el Neolítico y el Calcolítico.

La Cueva del Tajo de las Figuras es excepcional, pues en apenas 18 metros cuadrados de superficie aparecen representadas 920 figuras. Se han contabilizado 95 superposiciones y 252 yuxtaposiciones, agrupándose en varias fases. En total se aprecian diecisiete tonalidades distintas que obedecen a un progresivo deterioro de los pigmentos de similar tonalidad -siempre roja- plasmados en un segmento temporal muy amplio. Para la realización de las pinturas se emplearían pinceles de varios tamaños, que pudieron ser ramitas tiernas apuntadas y ligeramente machacadas.

Cueva del Tajo de las Figuras (Cádiz) - Calco completo

Las figuras representadas oscilan entre tendencia naturalista como esquemática, y ocultan unas estructuras iconográficas que se repiten e imbrican.

La Cueva del Tajo de las Figuras es un auténtico mapa etológico, demostrando un gran conocimiento del medio ambiente. Aparecen representadas aves, especies y escenas que muestran un periodo concreto: desde finales de la estación húmeda y durante todo el período de sequía estival.

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3 Comentarios en “ARTE LEVANTINO Y MACROESQUEMÁTICO
  1. lostonsite dice:

    El artista Juan López del Toro ha realizado numerosos cuadros sobre arte macroesquemático, levantino y esquemático.
    Puedes ver parte de su obra en la web:
    http://www.pinturarupestre.es/

  2. Juan Carlos dice:

    Un trabajo excelente y muy interesante, sin duda de gran interés para todos. Le quedo muy agradecido. Un abrazo

  3. CRISTINA ALIENDE dice:

    MUY INTERESANTE ! GRACIAS

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